1.
Introducción
·
¿Qué
significa para ti la frase “dónde está tu hermano”?
·
Recuerda
a las personas que hayas ayudado y que no conocías.
·
Recuerda
a las personas que conoces y has ayudado alguna vez.
2.
El video
En el video observaremos cómo Enrique
llama a una central telefónica para que le faciliten un número de teléfono que
necesita de manera urgente. La telefonista (Nuria) no puede ayudarle, ya que no
le puede facilitar la información que le pide. Al final el joven consigue lo
que buscaba.
3.
A trabajar con los jóvenes
Para
pensar:
ü
Toma de contacto: “situarse ante
la escena”
Es
fácil situarse en el lugar de Enrique que necesita de manera urgente el número
de teléfono e incluso parece razonable lo que está pidiendo, puesto que más
tarde, al recibir la factura, verá la información que ahora solicita. El
problema es que lo necesita ahora mismo.
No
es tan fácil situarse en el lugar de la telefonista (Nuria), ya que está
actuando según su trabajo y según lo que le está permitido hacer en el mismo.
Intenta
situarte primero en el lugar de Enrique, después en el de Nuria. ¿Qué habrías
hecho en cada caso?
ü
La
reacción de Enrique
Enrique
se enfada con Nuria y lo que dice no nos deja indiferentes, nos hace pensar:
v
“Estoy hablando con un
ordenador o con una persona”.
v
“No puede usted comprender
lo que es la desesperación, la impotencia humana”.
v
“Donde
vamos a ir a parar si no nos echamos una mano cuando lo necesitamos”.
v
“Qué
estamos haciendo, qué estamos creando con esta forma de relacionarnos”.
v
“Saltarse una norma para
salvar una vida”.
v
“No sabes lo que siento”.
v
“Al final el silencio te
hace persona”.
|
Cuando
somos nosotros los que necesitamos la ayuda de los demás, somos capaces de
sacar argumentos con valores fundamentales para nuestra existencia, de expresar
lo que realmente sentimos y de hacer
pensar a la otra persona, intentando que se ponga en nuestro lugar.
Qué
nos sugiere la afirmación de Enrique: “dónde
vamos a ir a parar si no nos echamos una mano cuando lo necesitamos”. “¿Qué estamos haciendo, qué estamos creando
con esa forma de relacionarnos?”
Deberíamos
preguntarnos cómo son nuestras relaciones más cercanas, aquellas en las que no
nos cuesta reconocer a nuestro hermano; y después mirar las relaciones en las
que no percibimos fácilmente a nuestro hermano. Mirar todas aquellas
situaciones en las que nos hacemos ajenos. Contextos que para ayudar a nuestro
hermano, para simplemente acercarnos a él, tendríamos que saltarnos una norma, quizás
la “norma” de ser aceptados por un grupo, la de ser diferente a los demás,…
quizás se trataría de “seguir la norma” de nuestro corazón.
¿Qué
normas me impongo (yo) para no reconocer a mi hermano?, ¿y cuáles me imponen
los demás, la sociedad, los amigos,…?
Reconocer
al hermano es difícil, ya que nuestra mirada está habituada a mirar hacia otros
lugares más apetecibles a los ojos. Se trata de ir entrenando cada día, para
poder al fin, reconocerlo. Consiste en lo que nos dice Enrique: “dejar que el
silencio nos haga personas”.
ü
La
reacción de Núria
v
“Indicarle
que yo no puedo darle esa información”.
v
“Indicarle
que no nos está autorizado transferir llamadas”.
v
“No
nos está autorizado a dar ningún tipo de información personal”.
v
“Existe
un tiempo máximo en la duración de las llamadas a este servicio”.
v
“Sí”.
|
Nuria está cumpliendo con su
trabajo, con lo que ha aprendido a realizar, aparentemente está haciendo lo
correcto. Ella no puede dar información privada, no puede transferir llamadas a
sus superiores,… está cumpliendo con su obligación.
Seguramente que alguna vez te ha
llamado un amigo cuando menos lo deseabas, a horas inoportunas, en momentos que
no tienes ganas de hablar, cuando estás cansado,¿Cuál ha sido tu respuesta? Lo más probable es que le hayas
escuchado y no que le hayas dicho “ahora no puedo hablar…”
…
Sin embargo cuando vamos por la
calle y nos cruzamos con muchos hermanos necesitados, ni siquiera les
respondemos, directamente seguimos hacía delante, porque llegamos tarde a
nuestra clase de inglés, a nuestro entrenamiento de futbol, o a tomar una caña
con nuestros amigos…
Nuria sabe reaccionar y se deja
interpelar por Enrique. No está ocasionando una falta grave en su trabajo, sino
que a través de sus ganas de ayudar a Enrique, se las ingenia para ponerse en
su lugar y darle una solución.
A veces en nuestra vida se trata
de esto, de sacar lo mejor que está dentro de nosotros y ayudar a los que nos lo piden a gritos.
¿Ante que situaciones doy
respuesta desde mi fe, desde mi vida de creyente? ¿En qué momentos me resulta
más difícil dar una respuesta desde el evangelio?, ¿Por qué? ¿Qué miedos te
habitan?
ü
Cómo te sitúas ante los
siguientes contextos:
“Si abrimos los ojos al mundo vemos que nuestro planeta
está atravesado por heridas y fracturas. Atrocidades bélicas que dejan como
víctimas a los inocentes. Muros, vallas, barcazas que se hunden arrastrando
sueños de supervivencia y progreso. Puertas silenciosas, tras las que se
ocultan angustias domésticas, como es que ya no llega ni para que los más pequeños
coman bien.
Podemos reconocer que vivimos en una burbuja, en medio
de un mundo expuesto al vértigo de una humanidad desbocada. La constatación
de que uno ha de conjugar gratitud por todo lo que en la vida es bendición
y oportunidad, y al mismo tiempo sentirse responsable para devolver algo de
todo eso recibido. Y una oración, constante, necesaria, recurrente: “Que no cierre los ojos. Que me duela la
realidad. Que sepa hacer algo. Que rompa las burbujas, y que tenga el
coraje de dejar que el grito del mundo me llegue muy dentro”.
(J. Mª Rodríguez Olaizola Sj.)
|
Ante estas imágenes podemos volver a hacernos las mismas
preguntas que nos hemos hecho en el documento:
- Ø ¿Qué estamos haciendo, qué
estamos creando con esa forma de relacionarnos? ¿Dónde está nuestra humanidad?
- Ø ¿Qué normas me impongo (yo) para
no reconocer a mi hermano?, ¿y cuáles me imponen los demás, la sociedad, los
amigos,…?
- Ø ¿Qué respuesta voy a dar?
- Ø Dificultades que encuentras para
dar respuesta desde la fe, desde el evangelio.
- Ø ¿Qué tipo de relaciones quiero
crear?
- Ø ¿Por qué nos cuesta tanto ayudar
a los demás?
4.
La Palabra de Dios nos acompaña:
Lc. 10, 25-37
En
esto un doctor de la ley se levantó y, para ponerlo a prueba, le preguntó:
Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús le contestó:
¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? Respondió: amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con
toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. Entonces le dijo: has
respondido correctamente: obra así y vivirás. Él, queriendo justificarse,
preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús le contestó: “un hombre bajaba
de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo
hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba por aquel
camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. Lo mismo un levita, llegó
al lugar, lo vio y pasó de

largo. Un samaritano que iba de camino llegó a donde
estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se
las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo
cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al posadero y le encargó:
cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta”. ¿Quién de
los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los
asaltantes? Contestó: el que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: ve
y haz tú lo mismo.
Mt. 25, 35-40:
Porque
tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era
inmigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo
y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme. Los justos le
responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te
dimos de beber, inmigrante y te recibimos, desnudo y te
vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a
visitarte? El rey les contestará: Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno
solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis.
Mt. 7, 1-5
No
juzguéis y no seréis juzgados. Como juzguéis os juzgarán. La medida que
uséis para medir la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota en
el ojo de tu hermano y no reparas en la viga del tuyo? ¿Cómo te atreves a
decir a tu hermano: Déjame sacarte la mota del ojo, mientras llevas una viga en
el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás
distinguir para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Ef. 4, 32-5, 3
Sed
amables y compasivos unos con otros. Perdonaos, como Dios os ha perdonado, en
atención al Mesías. Imitad a Dios como hijos queridos; proceded con amor,
como el Mesías os amó hasta entregarse por vosotros a Dios como ofrenda y sacrificio
de aroma agradable.
1 Co. 13, 4-7
El
amor es paciente, es amable, no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni
destemplado, no busca su interés, no se irrita, no apunta las
ofensas, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad. Todo
lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Jn. 5, 19-21
Nosotros
amamos porque él nos amó primero. Si uno dice que ama a Dios mientras odia
a su hermano, miente; pues si no ama al hermano suyo a quien ve, no puede amar
a Dios a quien no ve. Y el mandato que nos dio es que quien ama a Dios ame
también a su hermano.
5.
Conclusiones
ü
Pensar
tres cosas que voy a empezar hacer a partir de ahora para acercarme más a mis
hermanos.
ü
Tres
maneras de romper las “normas” que tengo establecidas por mí, por los demás y
por la sociedad.
ü
¿Cómo
es mi escucha hacia los demás, mi modo de mirarlos? Pensar tres modos de
escuchar de manera más activa y mirar al otro como si fuese yo mismo.
ü
Intentar
que la frase “te ayudo” este
presente en nuestro día a día. Comprométete a ayudar a alguien cada día, un
pequeño gesto, por ejemplo ayudar a cruzar la calle a una persona mayor, llevar
la bolsa de la compra a una mujer, hacer sonreír a alguien,…
6.
Material complementario
ü
VIDEOS:
“Ayudar
a los demás” http://youtu.be/t_b88w6BXwk En este
vídeo podemos observar que no hace falta hacer grandes cosas para dar respuesta
a la pregunta ¿dónde está tu hermano? A veces simplemente se trata de hacer
pequeños gestos para que en el día a día se vayan convirtiendo en actitudes.
“Cambiar el letrero de un ciego” http://youtu.be/yTpnAtLpxUM Otro video
que nos enseña a ver que en lo pequeño construimos un mundo mejor. No se trata
de hacer grandes logros. Se trata de ser capaces de situarnos en el lugar del
otro, como si yo estuviese pasando por esta situación.
ü
CANCIONES:
Muéveme, mi Dios, hacia Ti.
Que no me muevan los hilos
de este mundo, no.
Muéveme, atráeme hacia Ti,
desde lo profundo
|
ü
POESÍA:
INMIGRANTE
Desea
vivir donde tú vives,
habitar
contigo en tu tierra prometida,
llegar
a tu mundo lleno de oportunidades.
Está
dispuesto a grandes viajes,
a
grandes peligros,
a
sufrir paciente.
A
veces se encuentra un gran mar que os separa.
Parece
infranqueable.
Pero
asume los riesgos de cruzar ese mar
para
estar contigo.
Se
encuentra con vallas que nosotros hemos construido.
Límites.
No
queremos que entre.
Pero
es perseverante.
Y
entra.
Aquí
dentro no encuentra lo que esperaba.
No
hay acogida.
No
hay integración.
No
le dejamos participar de nuestra vida.
Sólo
hay excusas,
prejuicios,
miedos,
problemas
burocráticos.
No
nos resulta cómodo aceptarle.
¿Para
qué?
Y
si entonces le damos una oportunidad…
Dejamos
que participe de nuestra vida.
Aceptamos
el contacto.
Y
descubrimos lo humano,
lo
personal.
Y
las cosas cambian.
Ya
no valen las teorías, ni las ideas.
Los
problemas se relativizan.
Somos
más a menudo nosotros mismos.
La
alegría se hace más intensa.
Y
la paz más duradera.
|
Manos Unidas
Que
seamos, Señor, manos unidas
en oración y en el don.
Unidas a tus Manos en las del Padre,
unidas a las alas fecundas del Espíritu,
unidas a las manos de los pobres.
Manos del Evangelio,
sembradoras de Vida,
lámparas de Esperanza,
vuelos de Paz.
Unidas a tus Manos solidarias,
partiendo el Pan de todos.
Unidas a tus Manos traspasadas
en las cruces del mundo.
Unidas a tus Manos ya gloriosas de Pascua.
Manos abiertas, sin fronteras,
hasta donde haya manos.
Capaces de estrechar el Mundo entero,
fieles al Tercer Mundo,
siendo fieles al Reino.
Tensas en la pasión por la Justicia,
tiernas en el Amor.
Manos que dan lo que reciben,
en la gratuidad multiplicada,
siempre más manos,
siempre más unidas.
(Pedro
Casaldáliga)
|
ü
PALABRAS DEL PAPA:
Palabras de la homilía en Lampedusa:
“¿Dónde está
tu hermano?”, la voz de su sangre grita hasta mí, dice Dios. Esta no es una pregunta
dirigida a los demás, es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de
nosotros. Esos hermanos y hermanas nuestros trataban de salir de situaciones
difíciles para encontrar un poco de serenidad y de paz; buscaban un lugar mejor
para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte. ¡Cuántas veces
aquellos que buscan esto no encuentran comprensión, acogida, solidaridad! ¡Y
sus voces suben hasta Dios! (…)
Hoy nadie se
siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna;
hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, del
que habla Jesús en la parábola del Buen Samaritano: miramos al hermano medio
muerto en el borde del camino, quizá pensamos “pobrecito”, y continuamos por
nuestro camino, no es tarea nuestra; y con esto nos tranquilizamos y nos
sentimos bien. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros
mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los demás, nos hace vivir en
pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil,
de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los demás, es más lleva a
la globalización de la indiferencia. (…)
En este mundo
de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos
habituado al sufrimiento del otro, no nos concierne, no nos interesa, no es un asunto
nuestro! (…)
Somos una sociedad
que ha olvidado la experiencia del llorar, del “padecer con”: ¡la globalización
de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!