El 24 de marzo
inauguramos el Año vocacional en Buenos Aires,
junto a miembros del MCM y otras personas que, de alguna manera
comparten con nosotras el Carisma.
La Jornada
comenzó alrededor de las 11 de la mañana, con los adolescentes y jóvenes
adultos del Movimiento y algunos papás. Este grupo del COM se ha formado en la
Provincia de Buenos Aires hace algo más de un año, por iniciativa de Juan y
Verónica, matrimonio de LC. Los papás de los chicos que asistieron participaron
en todo con mucha ilusión, y desean llegar a constituirse también como grupo
del Movimiento.
Luego de un
momento de oración, jóvenes y adultos por separado reflexionaron sobre el
significado de la palabra vocación, con un texto breve que comentaron después en
pequeños grupos. Luego reflejaron en afiches cómo querían ellos ser consolación
en sus ambientes.
Después del
almuerzo hubo tiempo para juegos y
dinámicas y a las 16´00 h. se retomó el trabajo con la presencia de otras
personas cercanas a la comunidad que, aunque no pertenecen a ningún grupo
nuestro, se van identificando también con el Carisma.
Con todos juntos
insistimos en el motivo de este encuentro, comentando nuestro deseo de
compartir este año tan especial con ellos, la Familia de la Consolación de
Buenos Aires. Proyectamos el video del Año vocacional y escuchamos el mensaje
de Emilia.
Luego, jóvenes
por un lado y adultos por otro, tuvimos un momento para hacer resonancia de lo
visto y escuchado, que para la mayoría era totalmente nuevo, compartiendo también
experiencias de vida que descubríamos como nuestro llamado personal a consolar.
Juan, que desde
1989 es miembro del Movimiento, a manera de testimonio comentó qué había
significado para él ser parte de esta Familia, primero en el COM y luego como
LC, y cómo vivía el carisma en su vida familiar, (como esposo y padre) y en su
misión de acompañar, con su esposa, este nuevo grupo de jóvenes. Los más
jóvenes también tuvieron espacio para contarnos sobre sus sueños y algunas
experiencias como miembros del COM.
Finalizamos con
una celebración en la Capilla, comprometiéndonos a colaborar con las vocaciones
a través de la oración y cultivando los valores que hacen posible que en la
familia y en las comunidades cristianas, los jóvenes se interroguen sobre su
vocación y puedan descubrirla.
Tanto los chicos
que recién nos están conociendo como los mayores, se fueron muy agradecidos por
lo vivido y por ser acogidos en nuestra casa. Todos quedamos con deseos de
encontrarnos nuevamente para seguir compartiendo nuestra fe y el llamado a
vivir el Carisma que el Espíritu le regaló la Madre. Nos da mucha esperanza
este nuevo grupo que se va consolidando y creciendo; seguramente el Señor
obrará cosas grandes en ellos. Y también, seguramente alguno recibirá el
llamado para consagrarse de manera total al Señor y al servicio del Reino.












